Un grupo de investigadores han descubierto el corazón más antiguo conocido por la ciencia. El hallazgo ocurrió en los restos de un pez con mandíbula de hace 380 millones de años que, junto con su estómago, intestino e hígado fosilizados, arroja luz sobre la evolución incluso de los cuerpos humanos.
El descubrimiento se produjo en la formación Gogo en el noroeste de Australia, en una clase extinta de peces acorazados, los artrodiros, que nadaban entre 419 y 358 millones de años atrás y que, a pesar de sus orígenes antiguos, ha demostrado que la anatomía de su cuerpo no era tan diferente a la de los tiburones actuales.
