¿Qué es la inclusión? Quizás en algún momento de la vida nos hicimos esa pregunta, quizás miramos con pena a determinada persona con discapacidad, para algunos no son “normales”.
Música desde los altavoces, niños que aprenden coreografías que los hacen sentirse parte de algo, risas, sueños, y principalmente amor se vive en los ensayos del proyecto Construyendo sueños. Melissa Lucía Álvarez, su directora, profesora y hasta terapeuta, siempre fantaseó con un proyecto para niños, a sus 27 años lo logró.
Muchas familias tienen miedos, prejuicios de que su niño nazca con síndrome de Down, a pesar de los avances todavía no tenemos una sociedad que abogue por completo por la inclusión, todavía ven divisiones. El baile siempre fue parte de su vida, el folklore le abrió las puertas a un mundo creativo amplio. Graduada de Licenciada en Danza Folklórica del Instituto Superior de Artes, en Melissa nació una idea simple, una necesidad, un anhelo personal: el trabajo con niños desde el punto de vista inclusivo.
Hace siete años, entre los meses de septiembre y octubre, una joven de apenas 20 años se incorpora a la Casa de Cultura Ignacio Agramonte con una idea en concreto: crear un proyecto inclusivo de arte. «Ahí surge la etapa de Construyendo sueños, es decir, incluir a niños de enseñanza primaria, secundaria, niños de cualquier edad, a lo que era la inclusión con estos niños de diagnóstico especial», relata Melissa.
Siete años después, el balance es positivo. «Ha sido bonito toda esta etapa porque han pasado muchos niños y cada etapa que ha sucedido me ha traído una buena enseñanza», confiesa.
Aunque el baile lleva la batuta del proyecto, los niños tienen talleres integradores de plástica, teatro y música. «En esta última etapa no se ha visto mucho ese vínculo, pero sí han tenido varias etapas de niños que sí han recibido clases de pintura, pequeños talleres».
Para muchos solo será un proyecto, pero para los jóvenes que llegaron a Melissa, es un lugar para dejar volar su creatividad, incluso les sirve de impulso para optar por entrar a la escuela de artes. “Tengo niños que han comenzado y, bueno, se han preparado, les ha servido para entrar a las escuelas de arte. Esta última generación se está preparando para entrar a la escuela de arte. Y bueno, siguen teniendo el doble vínculo de venir a dar clases acá y seguir en la escuela. Y no hay una edad, no hay un no. Sí puedes venir”
Cuando Construyendo sueños comenzó, Melissa no era mamá. «Mis niños eran los niños del grupo», recuerda. Luego llegó su primer hijo y con él, una nueva locura: compaginar la maternidad con la dirección del proyecto.
«Creo que nunca he tenido un freno para con los ensayos y para ser mamá. Tuve la primera etapa de mi bebé de meses y yo ensayaba literal en el cuarto de mi casa, delante de la cuna de mi hijo», cuenta. «Había una función y yo me llevaba al niño, y era ensayo y mi mamá conmigo en el coche y el niño iba para todos lados conmigo».
Ni la primera ni la segunda barriga fueron impedimento. «Siempre le he buscado una segunda alternativa en esos momentos para profes que han trabajado con los niños, nunca ha parado», asegura.
Cuando Melissa no está ensayando es primeramente mamá. Es también decoradora de cumpleaños, está en todos lados. «Es bonito llegar a veces a los lugares y decir: ‘ah, pero tú eres la directora de los niños que trabajan’, sí, soy yo la profesora de los niños de enseñanza especial. Que me reconozcan también, aunque esté haciendo otro trabajo, como la persona que trabaja con este grupo inclusivo de Construyendo sueños«.
Melissa era bailarina profesional. Estuvo seis años en el Ballet Folklórico de Camagüey, donde se hizo bailarina profesional y cursó la carrera de Danza Folklórica. «Ya cuando dejé el folclórico, en tercer año de la carrera, me volqué por completo al trabajo con los niños y hasta que me gradué me incorporé a lo que era Casa de Cultura», rememora.
Para Melissa Construyendo sueños significa todo, aunque reconoce que los logros personales y del proyecto general no se han realizado del todo. «Construyendo sueños para mí es una gran meta, un gran objetivo que sigo cumpliendo y seguiré luchando. Ha sido mi gran sueño hecho realidad, con aspectos al trabajo con los niños».
El respaldo institucional ha sido fundamental. Las casas de cultura le han dado la posibilidad de que Construyendo sueños siga, de que esté presente en festivales de danza, en diferentes parques, calles, diferentes lugares.
Para Melissa no hay límite de edad. “En el caso de los niños con enseñanza especial, siguen. De hecho, tengo una niña que tiene 17 años, ya terminó la escuela y sigue en Construyendo Sueños. Y tengo niños de tres añitos que están comenzando ahora».
Melissa no duda en incentivar a las madres que aún no forman parte del proyecto. «Las puertas siempre van a estar abiertas a cualquier tipo de niño que quiera venir hacia mí. Yo digo que para mí no hay diferencia. Todos los niños son iguales. Unos más que otros, con su nivel de capacidad de entender, pero para mí todos los niños son iguales. Yo monto una coreografía generalizada y no te digo no, no esto. No, todos para mí son iguales».
Hay tantas palabras que definen el proyecto, pero hay una que resume toda la labor que hay detrás: esperanza. Esperanza de una cultura más integral, inclusiva, familias que se sienten apoyadas, niños con ganas de dejar huellas en el mundo con su arte, esos que, hoy, nos están enseñando el significado de la palabra inclusión. (Texto: Ana Laura Camacho La Rosa/Radio Cadena Agramonte)







