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Celia Reyes y el ejercicio como herramienta de vida

Celia Reyes es santiaguera de nacimiento, pero desde 2021 encontró en Camagüey un nuevo hogar. Profesora universitaria y madre, su historia personal y profesional ha tejido un vínculo especial con esta ciudad, que hoy la reconoce no solo por su labor académica, sino por un proyecto que busca transformar vidas a través del ejercicio físico.

Su enfoque del entrenamiento evolucionó con el tiempo, sobre todo tras convertirse en madre. Lo que comenzó a los 17 años como una manera de mantenerse activa hoy es para ella una filosofía de vida.

«El ejercicio ya no es una cuestión estética. Es una necesidad, una manera muy inteligente y sana de enfrentar la vida con mejor actitud y salud», afirma. «Siempre tuve la voluntad de ayudar a las mujeres y a las madres que deseen ejercitarse, no solo en un gimnasio, sino desde casa. Es una posibilidad real, sobre todo porque no todo el mundo tiene el tiempo o los recursos para acceder a un gimnasio».

Actualmente Celia se desempeña como entrenadora en un gimnasio en Montecarlo, donde trabaja en las mañanas con un grupo de siete u ocho alumnas, la mayoría mujeres y dos de ellas madres. Su metodología se aleja del culto al cuerpo para centrarse en el entrenamiento funcional, una disciplina que busca transferir la fuerza del gimnasio a la vida cotidiana.

«La gente cree que al gimnasio solo se va a trabajar en máquinas, pero mi postura va más allá. El ejercicio tiene que servir para agacharse, para ser funcional. Defiendo el entrenamiento funcional porque concibe movimientos cotidianos como agacharse, empujar o alzar algo, y los traslada al gimnasio y viceversa», explica.

Reyes también destaca la importancia de adaptar las rutinas a cada persona. «No todas tienen la misma edad, preparación física o estado de salud. Algunas padecen dolencias como dolores de columna, así que buscamos ejercicios que se adapten a su realidad. Mi objetivo es que encuentren en esa hora de ejercicio un momento de relajación, apoyo y comprensión, no de presión. Busco la retroalimentación: que me digan que ya pueden subir escaleras con más soltura o que se sienten más fuertes. Eso es lo principal».

A través de sus redes sociales comparte esa filosofía. Celia Reyes es un ejemplo de cómo la sororidad, la vocación de servicio y la constancia pueden convertirse en herramientas para mejorar la calidad de vida de quienes la rodean. Historia que comenzó en Santiago de Cuba y hoy se escribe con letras mayúsculas en el Camagüey que la acogió. (Texto y foto: Ana Laura Camacho La Rosa/Radio Cadena Agramonte)

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