«¿Cuándo vendrá la corriente?» «¿Cuánto durará?» son expresiones que en los últimos tiempos han cobrado fuerza en la sociedad cubana debido a los prolongados y molestos apagones, que tienen como principal causa la persecución del gobierno estadounidense contra Cuba mediante el cerco energético.
Cuando el 29 de enero pasado el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que imponía aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que suministrase combustible a Cuba, se evidenció una nueva etapa de recrudecimiento de la política hostil que por años desarrolla el gobierno norteamericano contra la mayor de las Antillas.
Si bien es cierto que tiempo después esta orden fue rechazada por la Corte Suprema de Estados Unidos, por falta de fundamento jurídico, el asedio al sector energético no hace más que aumentar y se traduce en la imposibilidad de entrada de combustible al país desde hace meses, debido a la presión ejercida por la potencia imperialista.
Hay criterios que sustentan la idea de que hablar del llamado bloqueo contra la isla es querer justificar los problemas internos de la nación; pero aunque Cuba, como todos los países, tenga aspectos que transformar, el cerco del gobierno estadounidense es una realidad innegable que cada día hace más difícil la vida del pueblo.
La acción de Washington se hace palpable cuando por falta de combustible los enfermos no pueden recibir un tratamiento médico, los padres tienen que reiventarse para alimentar a sus hijos y la sociedad se frustra porque se afectan servicios como el transporte y el abasto de agua, por solo mencionar estos ejemplos.
En muchos escenarios, representantes de la Casa Blanca han señalado que la administración del país norteño busca ayudar al pueblo cubano, pero si realmente ese fuera el objetivo no impedirían con sus maniobras que entraran al archipiélago los buques con los insumos necesarios para impulsar el campo electroenergético y mejorar así la calidad de vida de las personas que dicen defender.
Si existen dudas de cuánto se conspira contra la Isla desde Washington, un informe presentado recientemente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) reflejó que hasta el cierre de mayo de este año existían en el país 1400 megawats de potencia disponibles que no generaban por falta de combustible.
Otros datos ofrecidos por el Minrex revelan que debido a restricciones no se han podido ejecutar en las termoeléctricas las reparaciones parciales y capitales que estaban planificadadas, por lo que se mantienen 11 de 15 unidades térmicas fuera del ciclo de mantenimiento.
Con estos elementos puestos sobre la mesa vale preguntarse ¿quién es el verdadero responsable del sufrimiento de la población? ¿Hasta dónde llegará el cinismo de quienes intentan mostrarse como amigos, pero realmente vienen con un puñal?
Podrán hablar lo que quieran, pero la situación actual dice mucho del valor de un pueblo, al que no solo lo golpea la corriente, sino también la falta de alimentos, medicamentos y otros recursos que también le son bloqueados, pero que cada día se esfuerza para salir a flote en medio de la tempestad, porque sabe que no hay otra alternativa que seguir adelante entre cercos. (Texto: ACN)
