Minas, Camagüey, 24 sep.- El municipio de Minas continúa consolidándose como referente en la aplicación de prácticas agroecológicas, mediante iniciativas de productores y entidades del sector dirigidas a mejorar la fertilidad de los suelos y avanzar hacia una producción más sostenible.
Estas experiencias aprovechan recursos disponibles en las propias unidades productivas y abarcan diversas alternativas para reducir la dependencia de insumos externos.
Entre ellas destaca el empleo de la carbonilla y sus cenizas como recurso para la fertilización de los suelos. Derivadas de procesos de combustión, estas pueden aportar minerales como potasio y fósforo, elementos esenciales para el desarrollo de las plantas.
La aplicación de cenizas como fertilizante de fondo permite incorporar esos nutrientes antes o durante el establecimiento de los cultivos, lo que favorece su disponibilidad en el suelo. No obstante, su uso debe realizarse de manera adecuada y en las cantidades recomendadas, de acuerdo con las características del terreno y las necesidades de cada cultivo.
Esta práctica forma parte de un conjunto más amplio de acciones agroecológicas encaminadas a aprovechar los recursos locales y fortalecer el manejo sostenible de los sistemas agrícolas.
En ese empeño sobresalen las cooperativas Sergio González y Primero de Mayo, así como el Polo Productivo San Antonio, donde productores y especialistas desarrollan diferentes alternativas orientadas a mejorar las condiciones de los suelos y elevar el rendimiento de las cosechas.
Entre los campesinos con una trayectoria destacada se encuentra Omar Fernández Adán, de la finca La Loma. En ese espacio se aplican diversas prácticas agroecológicas dirigidas a conservar la fertilidad del suelo y favorecer el desarrollo de los cultivos.
Las experiencias desarrolladas en Minas demuestran que la agroecología encuentra en los recursos locales importantes aliados para la producción de alimentos. El aprovechamiento responsable de la carbonilla, sus cenizas y otros materiales disponibles, unido al conocimiento de los productores, permite diversificar las prácticas agrícolas y fortalecer una cultura productiva más compatible con las condiciones del territorio. (Texto y foto: La Voz del Bayatabo)
