La Habana, 13 jul.- La Cancillería cubana lamenta profundamente el fallecimiento en La Habana, del destacado revolucionario, diplomático, escritor e intelectual cubano Raúl Juan Roa Kourí, a los 90 años de edad.
Nacido en la capital cubana el 9 de julio de 1936, en el seno de una familia de profesionales consagrados a las más altas causas patrióticas. Roa Kourí fue hijo y discípulo del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, y de la eminente médica y científica Ada Kourí Barreto. Heredero de ese legado de honor y entrega, supo honrarlo con una trayectoria de meritorio servicio a la Revolución Cubana y a la defensa de la política exterior de nuestro país.
Su formación intelectual, sólida y temprana, quedó forjada en prestigiosas instituciones educativas dentro y fuera de Cuba, hasta graduarse como Licenciado en Psicología Social en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Acompañó a sus padres al exilio en México entre 1953 y 1955, donde comenzó a colaborar en la página literaria de “El Mundo” y en la revista “Humanismo”, y al regreso a Cuba se incorporó al movimiento estudiantil. En esa época fue electo Secretario General de la Dirección de Cultura de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y participó activamente en la organización de actos y manifestaciones contra la tiranía batistiana.
Su amplia carrera diplomática se inició en 1959, cuando fue designado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la Embajada de Cuba en Chile, con rango de Ministro-Consejero, y Secretario de la Delegación Cubana a la V Reunión de Consultas de Cancilleres de la OEA en Santiago de Chile. Ese mismo año fue trasladado a la Organización de Naciones Unidas como Representante Permanente Alterno y delegado de la Segunda Comisión, donde en 1960 resultó electo su Vicepresidente.
En enero de 1961 fue trasladado a Praga como Encargado de Negocios y, en agosto del mismo año, promovido a Embajador en la República Socialista de Checoslovaquia. Integró la delegación cubana a la Primera Cumbre del Movimiento de Países No Alineados en Belgrado, entonces Yugoslavia, en 1961, así como la delegación oficial que acompañó al presidente Osvaldo Dorticós a Checoslovaquia, la URSS y la República Popular China. En 1963 fue designado Embajador en Brasil, y a su regreso a Cuba, entre 1964 y 1966, fungió como Director de Política Comercial en el MINCEX.
Posteriormente desempeñó responsabilidades en varios organismos de la Administración Central del Estado, y, entre 1972 y 1976, fungió como Secretario Permanente para Asuntos del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Fue Asesor de Política Internacional del vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez entre 1976 y 1978. Entre 1978 y 1984 se desempeñó como Embajador Representante Permanente ante la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, coincidiendo con la presidencia cubana del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Posteriormente, entre 1984 y 1992, ostentó el cargo de Viceministro de Relaciones Exteriores para la atención a la esfera multilateral.
Su fecunda labor diplomática continuó al ser designado Embajador Delegado Permanente ante la UNESCO entre 1993 y 1994; Embajador en Francia de 1994 a 1998; Presidente de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO desde el año 2000 hasta 2004; y finalmente, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Santa Sede en 2004. Una de sus últimas responsabilidades fue como asesor del Ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.
Hombre de vasta y profunda vida cultural, Roa Kourí fue miembro hasta su fallecimiento de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Su obra testimonial “En el torrente” recibió Mención en el Premio Casa de las Américas en 1999, y fue jurado de ese prestigioso certamen en el año 2000. Publicó además “Bolero y otras prosas” y “Roa x Roa”, entre otros títulos, y colaboró con importantes diarios y revistas cubanas.
Recibió numerosas distinciones que atestiguan el reconocimiento a su trayectoria: la Medalla Enrique Hart del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Administración Pública; la Medalla conmemorativa de Fundador del MINREX; la Medalla conmemorativa de los Órganos de la Seguridad del Estado, así como condecoraciones otorgadas por la Orden de Malta y los gobiernos de la República Árabe Unida, Argentina, República Popular Democrática de Corea y Francia, entre otras.
Con su fallecimiento, la diplomacia cubana pierde a uno de sus más leales y comprometidos exponentes. Su defensa de los principios de la Revolución y de la soberanía nacional, así como su dedicación a la formación de nuevas generaciones, permanecerán como ejemplo indeleble.
En nombre de los trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Universidad de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García» (ISRI), transmitimos nuestras más sentidas condolencias a su esposa, Lillian Martinó Lechuga; a sus hijas María Carla, Patricia y Mariela; a sus demás familiares, amigos y compañeros.
Su ejemplo de lealtad, entrega y compromiso con la Patria permanecerá como inspiración para las actuales y futuras generaciones de diplomáticos cubanos. (Texto y Foto: Cubadebate)
