La OTAN continúa su programa para crear armas biológicas, incluyendo Latinoamérica

Moscú, 26 may.- La OTAN continúa con su programa de creación de armas biológicas de acción selectiva en la región de Asia-Pacífico, África y América Latina, ha denunciado este martes el director del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), Alexánder Bórtnikov.

Los biolaboratorios también operan en países de la Comunidad de Estados Independientes, del espacio postsoviético, agregó.

Recordó que las amenazas en el ámbito biológico, que suponen ese tipo de actividades, incluyen la posible propagación de peligrosas enfermedades infecciosas y advirtió que los respectivos ensayos e incidentes relacionados con fugas de patógenos se atribuyen a causas naturales.

«Nuestras Fuerzas Armadas han recopilado numerosas pruebas de dicha actividad durante la operación militar especial en Ucrania», afirmó Bórtnikov, subrayando que es evidente el peligro de un impacto encubierto, selectivo y programado de las armas biológicas.

«Estoy seguro de que los aquí presentes comprenden que las fuentes, la magnitud y el vector de su posible uso se determinarán mucho más allá de las fronteras de la Comunidad [de Estados Independientes]. Sobre todo, teniendo en cuenta el hecho de que el desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial aumenta los riesgos de actos de bioterrorismo», aseveró.

Según el director del FSB, esta amenaza es extremadamente grave.

Estados Unidos reconoció la existencia de más de 120 biolaboratorios en el extranjero financiados con el dinero de los contribuyentes estadounidenses durante décadas cuando la directora de Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, anunció la respectiva investigación.

De ellos, 40 se encuentran en Ucrania y podrían correr el riesgo de estar comprometidos debido al conflicto armado en curso con Rusia, según estimaciones de la oficina encabezada por Gabbard.

El punto de partida de esta investigación, según explicó la alta funcionaria en comentarios para el New York Post, no es una acusación genérica, sino una revisión con objetivos concretos:

Identificar dónde están los laboratorios financiados con fondos estadounidenses, determinar qué patógenos contienen, clarificar qué investigación se está realizando en ellos, poner fin a la peligrosa investigación de ganancia de función que amenaza la salud y el bienestar del pueblo estadounidense y del mundo.

Según Gabbard, los más de 120 laboratorios financiados por EE.UU. se ubican en más de 30 países.

Varios de ellos recibieron fondos mediante un programa del Departamento de Defensa de EE.UU. ligado a la etapa posterior a la Guerra Fría y orientado a deshacerse de armas de destrucción masiva o reducir ese tipo de riesgos.

La presencia de 40 de los laboratorios en cuestión en Ucrania supone en una carga singular para el caso, sobre todo porque el Gobierno estadounidense negó públicamente su relación con instalaciones biológicas en ese país.

La administración de Joe Biden negó la existencia de laboratorios químicos o biológicos de propiedad u operación de EE.UU. en Ucrania, calificando las afirmaciones contrarias de propaganda china y rusa.

La investigación estadounidense tiene lugar después de años de advertencias desde Rusia sobre actividades ilícitas en laboratorios ucranianos financiados por los países de la OTAN. Desde 2022 Moscú ha proporcionado pruebas de esta actividad en diferentes plataformas internacionales, entre ellas la ONU, pero ni EE.UU., ni Ucrania, ni otras partes implicadas reaccionaron a los llamados rusos a investigar el funcionamiento de esos biolaboratorios. (Texto y foto: RT)

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