La Habana, 13 abr.- En la derrota militar de la invasión mercenaria hace 65 años hay que destacar el papel de la diplomacia cubana, al exponer la verdad de Cuba y denunciar la agresión imperialista en la ONU durante aquellos históricos días de combate en las arenas de Playa Girón y Playa Larga.
Desde el primer ataque sorpresivo del 15 de abril contra los principales aeropuertos cubanos, preludio de la agresión, se utilizaron aviones con las siglas de la Fuerza Aérea Revolucionaria para aparentar que los atacantes eran desertores y hasta una nave fue dirigida directamente a La Florida desde las bases mercenarias en Nicaragua, con el fin de que su piloto aportara esa versión para encubrir la participación de Estados Unidos.
La patraña de inmediato fue reproducida por la radio y las agencias internacionales, pero una sorpresa trastocaría los intentos de la Casa Blanca de engañar impunemente a la opinión pública mundial.
Cuando todavía no se habían apagado las llamas de los bombardeos, en la propia mañana del día 15 de abril, el canciller cubano Raúl Roa alzó su voz acusadora en el Decimoquinto periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El diplomático e historiador Quintín Pino Machado, testigo excepcional de los hechos, en su libro «La Batalla de Girón, razones de una victoria», destaca que el Canciller de la Dignidad sufría una ligera indisposición de salud, pero interrumpió su recuperación y en la ONU cumplió con las instrucciones claras y precisas de su gobierno de “informar del ataque que apenas unas horas antes había sufrido su patria en tres puntos distintos, y acusar ante el mundo a Estados Unidos como el estado agresor”.
Roa tuvo que soslayar el procedimiento, pues según las normas de ese organismo internacional, el debate de esa jornada estaba dedicado a la grave situación creada en el Congo debido a la muerte de su líder Patricio Lumumba, por lo que solicitó la palabra por una cuestión de orden que le fue concedida.
Recoge en su texto Pino Machado que Roa después de aclarar brevemente que no era una cuestión formal, sino vital, denunció los bombardeos (…) por aviones de fabricación norteamericana y procedentes de Estados Unidos o de países centroamericanos satélites del mismo. Y con voz vibrante añadía: «La delegación de Cuba acusa…»
El Presidente de la Asamblea advirtió al ministro cubano que el punto que tocaba era de fondo y no de orden y, por tanto, no podía hacerlo de esa forma, aunque reconocía su importancia.
Raúl Roa señaló que no le era posible retirarse de ese alto foro sin acusar, de manera formal y solemne, al gobierno imperialista de EE.UU. de esos hechos «que ponían en gravísimo riesgo la paz y seguridad internacionales» y antes de abandonar la tribuna dijo: «Ya lo he dicho y me retiro».
En respuesta, el representante norteamericano, Adlai Stevenson, profesor universitario de tendencia liberal y en ex candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, se extendió en repetir la descreditada versión de que los ataques corrieron a cargo de desertores cubanos.
Además, sostuvo que […] Ningún personal de los Estados Unidos participó en esta acción, ni ningún avión de los Estados Unidos tomó parte en ella con lo cual se convirtió en cómplice de una de las mayores mentiras de los gobernantes estadounidenses de la historia republicana en ese país.
En esa ocasión, Cuba, además de denunciar prácticamente en tiempo real los ataques, apoyada por los países progresistas, logró que ese mismo 15 de abril en horas de la tarde se tratara el tema de la agresión.
Stevenson se hundió más en el descrédito al presentar en horas de la tarde unas fotos de los aviones B-26 que habían atacado lo aeropuertos cubanos y resultaron una burda falsificación, ya que los modelos de esas naves no se correspondían con los modelos utilizados por la fuerza aérea cubana.

Durante la despedida de duelo de las víctimas de los bombardeos, el 16 de abril, el Comandante en Jefe Fidel Castro desacreditó las campañas de mentiras y señaló: «… si el Presidente de Estados Unidos no presenta ante las Naciones Unidas esos pilotos, para demostrar […] que esos pilotos estaban aquí y desertaron de aquí, entonces no solo el Gobierno Revolucionario cubano, sino todo el mundo, tendrá derecho a llamarlo ¡mentiroso!»
El 17 de abril se reanudaron los debates en la ONU, fecha en la que los mercenarios iniciaron la invasión y la voz de Cuba destruyó las mentiras con que pretendían los imperialistas acompañar la agresión derrotada en menos de 72 horas, en lo cual tuvo mucho que ver también la victoria diplomática cubana protagonizada por el Canciller de la Dignidad Raúl Roa. (Texto y fotos: ACN)
