La Asamblea de Guáimaro redactó la primera Constitución cubana, formó un gobierno nacional que regiría por igual en toda la República y nombró un presidente encargado del Poder Ejecutivo: un patriota que simboliza el espíritu de los cubanos y la rebeldía de un pueblo que comenzaba a nacer en la historia. Y aquel primer presidente de la República en Armas, el mismo que protagonizó el levantamiento de La Demajagua llamando al combate, expresó un día como hoy en su vibrante alocución: «Cubanos, con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia. Con vuestra virtud para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación».
