En la función de la víspera un viva Céspedes en boca de Jacinto Valdés, popular guarachero, sorprendió a los españoles. Al día siguiente, viernes 22, el Villanueva se cubrió de banderas y las mujeres se adornaron con cintas de colores del emblema nacional. Cuando en la representación de «Perro huevero, aunque le quemen el hocico», un personaje exclamó: «¡Viva la tierra que produce la caña!» El público dio vivas a Cuba libre. La rabia del régimen colonial no se hizo esperar: los voluntarios apostados cerca del teatro dispararon con saña al edificio de madera y luego a los que huían, provocando una verdadera masacre que recoge la historia como «Los sucesos de Villanueva».
