El General Máximo Gómez que cuidadosamente ha logrado ir formando en su ambulante escuela superior de guerra excelentes cuadros de mando — de la que son Calixto García y Antonio Maceo los más aprovechados y aventajados discípulos — quiere probarlos en una operación estratégica y táctica a la vez, de gran envergadura como es la de invadir totalmente la zona de Guantánamo, defendida por el general Carlos Palanca. Éste, alertado por los informes de sus guerrillas, despacha el 6 de julio de 1871 al batallón de cazadores de San Quintín, uno de los más disciplinados y aguerridos del ejército español, sobre las posiciones que ocupaba Maceo en la Loma de la Galleta. El combate, que duró cinco horas, se resolvió en un feroz cuerpo a cuerpo a favor de las armas cubanas. En la carga al machete, que Maceo inicia personalmente, su ayudante Manuel Amábile se interpone y cae derribado por cuatro balazos, ofrendando su vida para salvar la de su jefe querido. Los españoles abandonaron el campo; dejando 38 muertos y llevándose a su Comandante y 80 oficiales y soldados heridos.
