Unos 450 infantes y 170 jinetes al mando del general Máximo Gómez, asaltan y toman parcialmente el poblado de Santa Cruz del Sur, una de las más importantes ciudades del Camagüey durante la segunda parte de las guerras emancipadoras cubanas. La ciudad camagüeyana era defendida por dos batallones de los regimientos Rayo y Polvorín y voluntarios, desde cuarteles, fortines y trincheras. La correcta organización del ataque y su estricto cumplimiento aseguraron la más absoluta sorpresa. Las bajas enemigas se calcularon en 50 muertos y muchos heridos; las cubanas 17 muertos y 50 heridos. El botín ocupado fue enorme: 271 fusiles, sables, espadas, machetes, 80 mil cartuchos, 130 libras de pólvora, medicamentos, banderas, 300 mudas de ropa y otros efectos.
