Martí está en el destierro desde enero de 1871. Aún sufre del tumor provocado por el roce de la cadena del odioso presidio. Ha escrito ya «El presidio político en Cuba», cruda denuncia, acusación certera del inhumano proceder. Pero hay más indignación y dolor en su alma, aunque a la compañía de un grupo de cubanos desterrados como él se suma su entrañable amigo Fermín Valdés Domínguez, que le sirve de apoyo, su felicidad no es plena. Ha abdicado el rey Amadeo de Saboya, es proclamada en España la república, y tres días después elabora «La República española ante la revolución cubana», alegato reclamando el derecho de Cuba a la independencia, que en esta fecha aparece reproducido en el periódico sevillano «La cuestión cubana».
