Como novelista, Miguel de Carrión empezó escribiendo obras que establecían puntos de contacto con el naturalismo de Emilio Zola, como «La última voluntad» y «El milagro», que además, acentuaban dotes de penetración psicológica. Después vendrían «Las honradas», en el ambiente de la clase media, y «Las impuras», en el mundo del vicio, obras de gran realismo que revelan firmeza y maestría en el trazado de los caracteres y que son válidas como testimonio de nuestro pasado nacional. Miguel de Carrión tuvo una abundante labor periodística, científica y pedagógica. Dentro del campo de su profesión médica publicó «Los cálculos renales y su diagnóstico». Fue profesor y posteriormente director de la Escuela Normal, y miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras.
