1878 – Reencuentro en El Caobal

Los mambises habían logrado evadirlo la víspera, pero a las ocho de la mañana tenían encima, de nuevo en Caobal, al general español Federico Ochando. Maceo dejó sobre el barranco un pelotón de tiradores y en la margen opuesta del río Cauto tendió una emboscada. El enemigo mordió el anzuelo: siguiendo tras el rastro de los tiradores, tuvo que formar una masa compacta en el vado del río, ocasión propicia para las armas cubanas, que causó en los españoles un efecto desmoralizador y dio tiempo a poner tierra por medio. Por el momento, la única alternativa posible era mantenerse a la defensiva.

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