El siete de julio de 1894, José Martí escribe en el periódico »Patria» sobre el exitoso resultado de su viaje por Panamá, Costa Rica y Jamaica durante mes y medio. Con apasionado entusiasmo, afirma: »/ah/ verdaderamente, la revolución de Cuba, corona y garantía de la de nuestra América, hallará a su hora abiertos grandes surcos. No se perderá por la tierra, no caerá en la mar. La amará un continente». Ese día, también ofrece a Fermín Valdés Domínguez su concepto de la gloria, en carta que le envía desde Nueva York: «La única gloria verdadera del hombre -asegura- (…) estaría en la suma de servicios que hubiese, por sobre su persona, prestado a los demás lo que ciega a los hombres, y los hace llegar tarde, o demasiado pronto, es la preocupación de si yo, ya sé como voy a morir lo que quiero es prestar el servicio que puedo prestar ahora».
