Rumbo a Tacotaco, después de operar por San Cristóbal, Maceo pernocta en Santa Teresa y allí concibe la idea de dinamitar un tren de un convoy español que pasaría muy cerca del río Bacunagua. Por la mañana la escolta de la máquina exploradora descubre la emboscada y retrocede velozmente. Fracasado el empleo de los explosivos Maceo ordena el ataque al convoy, pero los españoles se defendieron denodadamente y causaron muchas bajas a los cubanos. Maceo ordenó la retirada para ir a acampar a La Esperanza.
