Mientras capitulaba Santiago de Cuba se inician las negociaciones al más alto nivel entre España y Estados Unidos para concertar la paz; en Cuba no han cesado las hostilidades. Dos buques de guerra de la escuadra norteamericana, con el propósito de intimidar a las fuerzas cubanas acantonadas cerca de El Jíbaro, cañonean el puerto espirituano de Tunas de Zaza y en Arroyo Blanco, en un combate encarnizado, fuerzas criollas al mando del general José Miguel Gómez le infringen una costosa derrota a una columna española de las tres armas.
