El 21 de agosto de 1911 el italiano Vicenzo Peruggia, extrabajador del Museo francés del Louvre, decidió robar La Gioconda, una de las pinturas más famosas y uno de los grandes cuadros de la Historia del Arte, del gran y célebre pintor Leonardo Da Vinci, al ser contratado por el estafador argentino Eduardo Valfiemo. Vincent Pomarade, conservador del departamento de pintura del Museo del Louvre, declaró que la celebridad de La Gioconda se asienta en cuatro bases: la personalidad genial de su creador, la calidad pictórica, las dudas sobre la modelo que posó, y la historia del cuadro. La Gioconda fue pintada por Da Vinci entre el 1503 y 1506.
