El 14 de abril de 1912, el barco más lujoso y aparentemente seguro del mundo chocaba contra un iceberg. El balance de este incidente es ya bien conocido: murieron más de 1 500 personas de las 2 200 que iban a bordo del «Titanic». El informe oficial sobre este terrible accidente informaba que todos los que cayeron al agua (1 489 pasajeros) fallecieron ahogados. Sin embargo, una carta recogida en un número reciente de la revista británica «The Lancet» señala que la causa principal de la muerte fue la hipotermia. Por eso, el autor considera que las adecuadas medidas de reanimación -hacer que la víctima entrase en calor y la resucitación cardiopulmonar- podían haber salvado las vidas de muchos de los náufragos.
