El uso del arma atómica contra la población de Hirishima es el crimen más horrendo cometido en la historia de la Humanidad. El gobierno de Estados Unidos, sólo para amedrentar y someter al mundo a su dictado, sin miramientos, lanzó la primera bomba atómica sobre esta ciudad indefensa. A la explosión siguió un incendio y a éste, una lluvia torrencial contaminada. De los 25 kilómetros de superficie, 10 quedaron materialmente pulverizados, y según datos japoneses murieron 247 mil personas. Días después, el 9 de agosto, los yanquis lanzaron una segunda bomba atómica sobre Nagasaki, y mataron a 200 mil personas más.
