Aracelio Iglesias, secretario general del Sindicato de Braceros y Estibadores del Puerto de La Habana y del Comité Pro-Unidad de la Federación Obrera Marítima Nacional, se fogueó en el combate contra la tiranía machadista. Organizó el Partido en los muelles y libró una lucha tenaz contra las injusticias y atropellos de que eran víctimas los trabajadores portuarios y marítimos. Calificado por la prensa yanqui como «el zar rojo del Puerto de La Habana», se convirtió en un enemigo potencial para el imperialismo y sus seguidores de la Isla; por eso un día como hoy le asesinaron cobardemente. Aracelio Iglesias es una figura cimera del movimiento obrero cubano.
