El entonces primer ministro Fidel Castro participó en la cena de nochebuena preparada por los carboneros del poblado de Soplillar, en el mayor humedal del Caribe. Justo debajo de un gran soplillo y a la luz de faroles chinos, Fidel Castro cenó con la población más humilde de Cuba en claro gesto de que la naciente Revolución no olvidaría a nadie. Cenaron la típica comida cubana con dulces de la única tienda del pueblo existente por los alrededores.
