El Comandante en Jefe habla en la despedida al vapor Habana, que saldría con ropas, medicinas y alimentos para los damnificados de los terremotos ocurridos en Chile. Señala Fidel que el valor de lo que se envía no está en la cantidad, sino en el aliento y estímulo a los chilenos en la adversidad con que el pueblo cubano les hace llegar esa ayuda. Advierte el Comandante en Jefe que la Revolución se halla ante fuerzas más ciegas que la naturaleza: las del odio y la ceguera de la oligarquía internacional.
