Al iniciarse el proceso de nacionalizaciones en Cuba por parte del Gobierno Revolucionario, Estados Unidos, como respuesta, suspendió la importación y refinación de petróleo, negándose además a refinar el petróleo soviético. El 28 de junio de 1960, el Gobierno cubano dictó la Resolución No. 188, que ordenaba a la empresa norteamericana Texas Company West Indies (TEXACO), procesar el petróleo adquirido por el Estado cubano. Ante su negativa, el 29 de junio de 1960 fue intervenida la compañía norteamericana TEXACO.
