El entonces presidente estadounidense, John Fitzgerald Kennedy, en un Memorándum dirigido al Ayudante Especial para Asuntos de Seguridad Nacional McGeorge Bundy, solicitó en esta fecha conocer si «ahorraría valiosos dólares en reservas de oro» y también haría «las cosas más difíciles» para Fidel Castro si Estados Unidos interrumpieran las compras de tabaco, vegetales, frutas y otros bienes de Cuba.
