Los Estados Unidos solicitaron a todos los gobiernos de América Latina y países de la OTAN trazar nuevas medidas para endurecer el bloqueo total. Informaron del cierre de sus puertos a todos los buques de cualquier país si al menos uno de los barcos bajo su bandera fuese descubierto llevando armas a Cuba; la no elegibilidad de buques involucrados en el comercio con Cuba para llevar cargas de ayuda exterior de Estados Unidos; la orden de no participar en el comercio con Cuba a todos los buques de bandera y ó propiedad de Estados Unidos, aunque operaran bajo registro externo; y la exclusión de los puertos estadounidenses para cualquier barco que en el mismo viaje continuo fuera usado o estuviera siendo usado en el comercio con países socialistas. La Casa Blanca ordenó a la Comisión Marítima de Estados Unidos establecer una «lista negra» de todos los buques activos en el comercio con Cuba a partir de la información de la CIA y de la Inteligencia Naval. (Telegrama Confidencial del Departamento de Estado, dirigido a todos los ARA Puestos Diplomáticos, Circular 588)
