Después de una satisfactoria experiencia piloto en Matanzas, el país se apresta a celebrar las primeras elecciones de su historia sin campaña electoral, sin componendas, fraudes, bayonetas ni fusiles a las puertas de los colegios. El Consejo de Ministros aprueba la convocatoria a elecciones para delegados a las asambleas municipales del Poder Popular. La población se convertiría en sujeto de la actividad del Estado, la relación gobierno pueblo se haría orgánica y sistemática.
