En esta fecha fallece en México el compositor y músico Dámaso Pérez Prado, quién llegó a ser catalogado como el «Rey del Mambo». Hijo de un periodista, vendedor e instructor de piano, desde pequeño empezó a estudiar este instrumento con el maestro Rafael Somavilla. Algunos años después trabajó inicialmente como pianista en una orquesta de Charanga de Matanzas. En La Habana trabajó en la orquesta de un cabaret. Más tarde pasó en la propia capital cubana a tocar el piano en la orquesta Casino de la Playa. En 1944 realizó sus primeros experimentos tratando de incorporar elementos de música norteamericana -jazz- a ritmos y melodías criollas. Sobre 1947 marchó a México, donde formó parte de varias agrupaciones hasta que dio inicio, en 1950, a su famosa orquesta. En 1951 creó su primer mambo, dando resonancia, sobre anteriores formas mambeadas de otros músicos cubanos a uno de los géneros más universales de la música cubana. Rico mambo fue su primer éxito, al cual siguió una serie ininterrumpida de piezas popularísimas. El mundo del disco se vio invadido por excelentes grabaciones de su orquesta, con alta fidelidad, cámara de eco y realizadas en estudios especiales. Pérez Prado en sus arreglos destaca la percusión cubanísima, que da base a un contrapunto de saxofones acompañantes y trompetas que suben a tonalidades alarmantes, jugando con la armonía, melodía y el ritmo, mientras los trombones lubrican las frases y del fondo salía su voz ronca emitiendo sonidos imprecisos, bautizados por alguien como «semigruñidos» o «semigritos». Creó ritmos, entre ellos el dengue, del que compuso un buen numero de piezas. Pérez Prado nació el 11 de diciembre de 1916 en la ciudad occidental de Matanzas.
