Como expresó José Martí, "donde quiera que el hombre se afirma, el sol brilla". Y el sol brilló en los campos de batalla este día de 1871, cuando el mayor Ignacio Agramonte y Loynaz escribió una nueva página de gloria en San Ramón de Pacheco, al enfrentarse a las tropas del capitán español Satién a quien llamaban El Tigre. Agramonte utilizó a un grupo de exploradores que como cebo, atrajeron a los enemigos a la emboscada preparada por los mambises. Las tropas del Capitán Satién caen en la emboscada, acción en la que perecen la mayoría de los soldados españoles, incluido el sanguinario y tristemente célebre Tigre