El 10 de noviembre de 1873, como parte de una ofensiva que desplegaba el Ejército Libertador, los Generales Calixto García y Antonio Maceo asaltan la ciudad oriental de Manzanillo, considerada un fuerte bastión de las huestes españolas. Con motivo del atrevido asalto sucumbieron muchos patriotas. Los asaltantes, ante la necesidad de hacer eficaz su esfuerzo, incendiaron varios establecimientos y lograron apoderarse de un riquísimo botín, gracias a la confusión así sembrada en las filas enemigas.