Acusados de incitar a los estudiantes y pretender celebrar un mitin suspendido por el gobernador de Cienfuegos, Fidel Castro y un compañero de luchas llegan esposados a la ciudad de Santa Clara, procedentes de la Perla del Sur. El recién egresado de la carrera de Derecho de la Universidad de La Habana asumiría al mes siguiente su autodefensa con tal audacia y firmeza, que los sorprendidos integrantes del Tribunal de Urgencia de la entonces capital de la provincia de Las Villas lo declaran absuelto.