El 18 de noviembre de 1958 fueron vilmente asesinados los revolucionarios y dirigentes comunistas obreros Carlos Rodríguez Careaga y Saturnino Aneiro Abella. El primero nacido en Artemisa era líder del Comité Nacional para la Defensa de las Demandas Obreras, y por la Democratización de la Confederación de Trabajadores de Cuba. Y el segundo, cuadro del Partido Socialista Popular en Ciego de Ávila. Estos combatientes por la libertad fueron detenidos y conducidos por los esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista a uno de los cuarteles de la Guardia Rural, donde fueron salvajemente torturados antes de ser asesinados en la entonces provincia de Camagüey. Desde muy jóvenes se destacaron por sus actividades sindicales y partidistas. A partir del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, organizan y participan en múltiples huelgas, que llegan a rebasar los límites de las fábricas azucareras donde trabajan y se extienden hasta el sector agrícola. Su actividad contra la tiranía y a favor de las clases más desposeídas del pueblo, les granjearon la admiración y el respeto de todos los que les conocieron.