El nueve de noviembre de 1959, el Gobierno Revolucionario rechaza una insultante nota del Departamento de Estado norteamericano en la que acusaba a Cuba de crear una atmósfera de hostilidad en las relaciones bilaterales. Con dignidad, la cancillería cubana refuta las patrañas de quienes habían recibido en su tierra a los criminales de guerra del batistato (dictadura de Fulgencio Batista), fomentado campañas de desprestigio contra la Revolución y alentado el terrorismo.