En legítimo ejercicio de la soberanía nacional y abierto desafío al imperio norteamericano, el gobierno socialista de Salvador Allende, emitió el decreto supremo el viernes 12 de noviembre de 1970, mediante el cual se restablecían las relaciones diplomáticas plenas con la República de Cuba. El 31 de enero de 1962, la Organización de Estados Americanos (OEA), en reunión efectuada en Punta del Este, Uruguay, acordó la expulsión de la mayor de las Antillas del Sistema Interamericano y que todos los gobiernos de la región rompieran sus vínculos diplomáticos con la Isla, por resultar incompatible el régimen marxista-leninista adoptado en Cuba. El de Chile, bajo la presidencia del democristiano Eduardo Frei, estuvo entre los primeros. Por esa razón el presidente Allende, tras ganar las elecciones en el país sudamericano, adoptó entre las primeras medidas del gobierno de la Unidad Popular, solo nueve días después de su toma de posesión, el restablecimiento pleno de las relaciones: "con lo cual estamos reparando una gran injusticia".