El 17 de noviembre del 2000 son detenidos por las autoridades panameñas, tras una denuncia de Cuba, los terroristas de origen cubano, Luís Posada Carriles, Guillermo Novo Sampol, Gaspar Jiménez Escobedo y Pedro Crispín Remón Rodríguez, quienes pretendían ejecutar un atentado contra el presidente cubano Fidel Castro Ruz, durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana en Panamá. Con este fin introdujeron en ese país explosivos y otros medios para ejecutar la acción, los que fueron ocupados. En abril del 2004 fueron condenados por un tribunal panameño luego de una etapa de tres años y medio plagada de irregularidades, constantes planes de fuga, de presiones de la mafia anticubana de Miami y de intentos de la defensa de desnaturalizar, corromper y obstaculizar el proceso. No obstante, el 26 de agosto de 2004, la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, les concede el indulto y los cuatro viajan en un avión privado a los Estados Unidos donde permanecen libremente.