El huracán Paloma impactó Cuba por el sur de la central provincia de Camagüey, con vientos máximos sostenidos de 195 kilómetros por hora, el 9 de noviembre del 2008. El organismo aunque algo debilitado tenía categoría tres, de cinco en la escala Saffir Simpson, y reportó rachas de más de 200 kilómetros por hora en la zona más afectada, la ciudad de Santa Cruz del Sur. El huracán dejó serias afectaciones en el sector de la vivienda a su paso por territorio camagüeyano. Este fenómeno ocurrió solo dos meses después de que Cuba fue azotada por los destructivos huracanes el Gustav y el Ike.