Cuentan que el mundo entero estuvo pendiente de aquella epopeya que, durante tres meses, se libró en suelo cubano y que un periódico estadounidense llegó a calificarla como algo más cercano a los prodigios de la leyenda que a los anales auténticos de nuestro tiempo.
A veces, el amor más grande no cabe en las palabras, sino en los gestos. En el silencio de una decisión tomada con el corazón abierto.
Maestro, en sus textos nos dejó una luz necesaria; es imposible no recordar que usted, siendo casi un niño de 15 años, ya vislumbraba este sacrificio en su poema dramático Abdala.
Tras la alevosa agresión contra Venezuela, de inmediato se activó desde Washington las proyecciones contra Cuba. Flotando en el aire, la pregunta que titula este artículo.