Por Edel Blanco Duarte/Radio Cadena Agramonte.
Mucho se ha debatido sobre el cambio climático y sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo; sin embargo, ¿qué hacemos como ciudadanos para revertir los efectos de este fenómeno?
En este punto me atrevo a decir que aun son insuficientes los esfuerzos por preservar nuestro entorno, al fin y al cabo, el medio donde coexistimos todos.
No basta con poseer conocimientos acerca del tema, que si bien ayudan, están muy lejos de poner freno a un problema causado, en gran medida por nosotros.
Al realizar una búsqueda por Internet sobre el asunto, encontré un artículo que despejó, al menos en mí, algunas interrogantes sobre los responsables del cambio climático.
Según el texto, existen en el mundo 90 empresas que producen casi las dos terceras partes de la emisión de gases de efecto invernadero.
Los nombres de algunas de estas compañías, dedicadas todas al sector electroenergético, de seguro le son conocidos: la British Petrolium, la Exxon Móvil, la Shevron, y otras más donde, por cierto, hay corporaciones estatales. Con esto me refiero al hecho de que el cambio climático no sólo es culpa de los intereses de magnates, sino también de la errada concepción de muchos gobiernos.
El documento no solo emplaza a los culpables, también deja entrever por qué es tan difícil llegar a concretar un punto en común sobre este particular. Y es que como reseñaba anteriormente, estas empresas se han consolidado con el tiempo y su poder, en la actualidad, parece ser infranqueable.
La única manera de quebrantar su dominio, al menos así lo creo, tiene que ver con la actual política económica mundial, en la que el poder expansivo de las transnacionales ocupa uno de los principales temas a problematizar.
Hace casi tres décadas atrás, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, se refería a este flagelo en la Cumbre de Río de Janeiro, en la que responsabilizó a las sociedades de consumo de la atroz destrucción del medio ambiente, que atenta contra las condiciones naturales de vida del hombre, y traerá consigo la rápida y progresiva desaparición de nuestra especie.
Por eso, en fecha como hoy, cuando muchos países celebran el Día de la Tierra, es pertinente detenernos en esta alerta, y reflexionar sobre la sociedad que habitamos y cómo la construimos colectivamente en armonía con la naturaleza; una tarea que debe coadyuvar a la concientización de nuestro papel en el desarrollo sostenible de la humanidad. (Imagen: Internet)
