
Llega un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución motivados por ser el 2026 el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, lo que llena de compromiso para hacer avanzar la obra de plena independencia y soberanía en la nación cubana.
Sí en verdad el espíritu de resistencia, optimismo y fe en la victoria de Fidel acompañó durante el complejo año que quedó atrás, un componente no menos decisivo debe alentar las tareas de ahora en lo adelante, que prometen ser retadoras en extremo, en medio de un escenario internacional altamente controvertido y amenazante.
Tales desafíos sólo pueden ser enfrentados con la más amplia unidad y el ejemplo cotidiano de los dirigentes de todos los niveles, que motive conscientemente a las masas para hacer entre todos el país que necesitamos, el país que nos marca el Programa del Moncada, con plena vigencia y adecuación para cada momento.
Hoy más que antes estratégicas acciones exigen participación popular plena para resolver cotidianos problemas, y en tierras agramontinas nadie puede estar satisfecho mientras en su entorno haya tareas que asumir o alertar sobre la inadecuada ejecución, como pidió la máxima dirección del Partido Comunista de Cuba, sabedora de que una ajustada motivación inclina la voluntad popular, como fuerza indetenible.
Se insiste en que sólo llevará al éxito el solucionar los problemas con participación del pueblo, al combinar los mecanismos de control y de administración con el entusiasmo correspondiente, desde el pensar y actuar como país para lograr el impacto esperado.
Recordar y aplicar por su vigencia lo que Fidel dijo aquí en Camagüey al reseñar dificultades del campo socialista, fundamental sostén para todo el desarrollo en esos momentos y pronosticar, además, su debilitamiento a partir de contextos existentes, que “aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!"
Que mejor homenaje a la permanente presencia del Comandante en Jefe, demostrar que aquí existe la convicción y la decisión a hacer realidad esa histórica premonición, mediante la materialización continua en la obra y la acción, con firmeza de principios y confianza en el Partido como alma de la Revolución y sin descuidar la unidad, “niña de nuestros ojos”, como la llamó el General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Como bien afirmara recientemente el primer secretario el Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, "hagamos obra de cada acción para que sea el año de estudiar y aplicar más profundamente el pensamiento fidelista, para seguir su ejemplo de trabajo incansable, de fidelidad a los pricipios y de confianza absoluta en el pueblo y en la victoria de las ideas".
Ratifiquemos en el 2026 que este es el pueblo de Fidel y de Raúl: ¡vencedores de imposibles!