
Camagüey, 1ro. ene.- En el extenso y fértil paisaje de la provincia de Camagüey, el año 2025 ha sido testigo de una fuerza vital e imprescindible: la labor de las mujeres en el campo.
Su papel lejos de ser secundario, se ha consolidado como fundamental para la productividad agrícola, la cohesión social y la preservación de la cultura rural. La dedicación constante, el esfuerzo diario y la resiliencia ante los desafíos no solo merecen reconocimiento, sino que deben ser celebrados como los cimientos sobre los cuales se sustenta gran parte de la vida en las zonas rurales de la región.
Desde antes del amanecer, su jornada comienza. Con las manos en la tierra y la sabiduría transmitida de generación en generación, estas mujeres atienden rebaños, siembran, cultivan y cosechan. Frente a las inclemencias del clima y a las complejidades de la agricultura moderna, combinan conocimientos con una admirable capacidad de innovación.
Históricamente las mujeres han desempeñado un papel crucial en actividades relacionadas con la cría de ganado, desde la gestión del cuidado y alimentación hasta la implementación de prácticas innovadoras que mejoran la producción. Su dedicación y compromiso no solo han contribuido a la economía local, sino que también han desafiado estereotipos de género, demostrando que su liderazgo y capacidades son esenciales para el progreso de los cotos genéticos.
A través de diversas iniciativas, como cooperativas y programas de capacitación, muchas mujeres camagüeyanas están asumiendo roles de responsabilidad que les permiten tomar decisiones clave, destacándose como pioneras en la búsqueda de una ganadería más eficiente y sostenible.
Celebrar su labor hoy es, en esencia, honrar el alma del campo cubano. El mal llamado sexo débil son el corazón palpitante de la agricultura agramontina. En 2025, su historia es una de lucha y amor por la tierra, una narrativa que merece todo el reconocimiento y la atención de la nación. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Tomada de Internet)