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Marianela Labrada impulsa educación infantil creativa y comprometida en Minas


Minas, Camagüey, 2 ene.- En la circunscripción 17 del consejo popular Lugareño, en el municipio de Minas, se encuentra el círculo infantil Terroncito de Azúcar donde trabaja Marianela Labrada Guerra, una educadora con más de diez años de experiencia en la enseñanza a niños.

Comenzó su carrera como auxiliar pedagógica y gracias a su dedicación pudo continuar sus estudios obteniendo la licenciatura en educación preescolar y, posteriormente, una maestría. Actualmente se especializa en impartir conocimientos sobre computación a sus alumnos.

Su labor va más allá de enseñar juegos, números y letras, cada jornada se esfuerza por ganarse la confianza de sus estudiantes y ofrecerles una educación integral que cumpla con los objetivos del programa educativo para su edad. 

"Me he ganado su confianza, educo a los niños de manera integral para alcanzar los resultados deseados en su desarrollo", afirma. Su compromiso con el bienestar de estos pequeños la lleva a buscar soluciones creativas para atender las necesidades de los hijos de madres trabajadoras a su cargo.

"Es bien sabido que el sector educativo enfrenta carencias debido a la política hostil de los gobiernos estadounidenses. Sin embargo, aquí nos concentramos en asegurar que los niños cuenten con los recursos necesarios para aprender. Creamos juguetes rústicos y adornos con papel maché, entre otros materiales útiles. En estos tiempos, la creatividad es esencial", explica Labrada Guerra.

A lo largo de su trayectoria, Marianela ha participado en diversos eventos científicos, presentando proyectos sobre métodos de enseñanza infantil. "He tenido la oportunidad de participar en eventos a nivel municipal, provincial, nacional e incluso internacional. Estoy orgullosa de este reconocimiento, que es fruto de mi esfuerzo y dedicación", expresa con satisfacción.

Cada día que pasa esta mineña siente un profundo apego por su aula. "Siento un gran amor y pasión por los niños. Ellos son mi razón de ser, porque, como dijo el Apóstol:  Son los que saben querer, porque ellos son la esperanza del mundo". 

Su dedicación y compromiso reflejan el impacto positivo que puede tener un educador en la vida de los más pequeños, preparando a las futuras generaciones con amor y responsabilidad. (Texto y foto: Adolfina Portuondo Pérez/La Voz del Baytabo/Minas)


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