
Camagüey, 3 ene.- Aunque bandidescamente anunciado, al mejor estilo yanqui, el ataque aéreo a Caracas y otras localidades del hermano país se inscribe como el ultraje más grande que ha sufrido Venezuela, lo que demanda reacción urgente de la comunidad internacional.
El pueblo revolucionario cubano condena el bombardeo militar, violación inaceptable de la soberanía de un estado independiente, y anuncio de otras posibles acciones bélicas contra pueblos, como el cubano, que no aceptamos el status de sumisión al yanqui.
La supuesta arremetida imperial contra el cacareado y engañador enfrentamiento al narcotráfico, esgrimida para hacer eco en incautos o cómplices, en realidad saca a la luz las ambiciones del gobierno de Estados Unidos para apoderarse de las riquezas venezolanas, expuestas sin rubor alguno por el presidente Donald Trump.
Que otra cosa puede esperarse de un mandatario convicto de 34 cargos judiciales, desestimados por el entramado de in-justicia estadounidense y de su Secretario de Estado, muy bien rebautizado como Narco Rubio, por su cercanía a un familiar envuelto en manejos de drogas.
Que otra canallesca acción de la actual administración yanqui puede esperarse, al mejor estilo de la colonización del oeste genocida de Estados Unidos, plagada de recompensas a cazadores de fortunas por la captura de determinados personajes, o el secuestro de otros, cuando ya Trump, según agencias, ha confirmado el “secuestro de Nicolás Maduro”.
Una vez más el gobierno de Estados Unidos da pruebas al mundo de su poco o ningún caso al Derecho Internacional, y bajo la supuesta y recurrida lucha frente al narcotráfico va realmente en busca de las riquezas venezolanas e intenta instaurar un gobierno títere, afín a sus intereses.
Más temprano que tarde saldrán a la luz los elementos que han matizado esta operación contra el pueblo de Venezuela y su legítimo gobierno encabezado por el presidente Nicolás Maduro, aunque por ahora las autoridades de la Revolución Bolivariana dirigen al pueblo y organizan la debida respuesta a la agresión imperial.
Tal acción trasciende las fronteras venezolanas y se convierte en gravísima agresión militar que viola el Derecho Internacional y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, y a la vez atentan contra las ideas contenidas en la declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Ante los graves acontecimientos actuales que envuelven a la América irredenta, el pueblo revolucionario y solidario de Fidel ratifica la idea martiana de “deme Venezuela en que puedo servirla”. (Redacción Informativa de Radio Cadena Agramonte)