
"Fueron momentos de tensión, de miedo y preocupación", así inició el audio enviado vía WhatsApp del colaborador e internacionalista de Vertientes, doctor José Miguel Bello Muñoz, quien cumple misión en Venezuela.
La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará grabada para siempre en la memoria de José y del mundo que siguió por las noticias el curso de la criminal invasión a Venezuela por el gobierno de Donald Trump.
Tras un episodio de esta envergadura no existe tranquilidad y sí la angustia de cómo estarán los galenos que se encuentran en ese suelo hermano para salvar vidas y elevar la calidad de la salud de los hijos de Simón Bolívar.
Gracias a las tecnologías se pudo conversar con este héroe de bata blanca que no dudó en brindar detalles de lo sucedido, aunque él y sus compañeros no estuvieron directamente en los lugares estratégicos donde las bombas etiquetadas con barras y estrellas estremecieron la tierra.
"Todos estábamos durmiendo y en horas de la madrugada tocaron a la puerta, eran los representantes de la misión quienes llegaron con la triste noticia, que ya era titular en todos los medios de prensa del mundo", cuenta José.
Saber algo así de golpe y porrazo desconcierta a cualquiera, entonces se piensa con temor y recelos, pero siempre con la confianza de que estaremos bien resguardados.
"Comenzamos a recoger lo indispensable por si la situación se complicaba y habríamos de salir -cuenta con voz emotiva- fueron momentos de mucha tensión, y en horas más tarde comenzaron a llegar las llamadas de nuestros familiares en Cuba.
La familia muy preocupada, angustiada, llorando, pero era importante transmitirles que estábamos bien protegidos y cuidados, que en el Estado de Bolívar no hubo daños", dijo aún cuando en lo personal debe haber sido un momento complicado.
"Desde ese minuto nadie durmió, todos nos apegamos a las pantallas y los reportes de noticias que afirmaban daños en Caracas, la capital, en la Guaira, y otros lugares como Miranda", apuntó.
Sostuvo también que como medidas de seguridad "ya no pudimos salir más, a nada, ni a trabajar, ni a comprar suministros", esas fueron las indicaciones precisas de las autoridades del Estado y de los jefes de la misión.
"Hasta ese momento habían muchas especulaciones respecto al hecho, los daños y el lugar donde se encontraba el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores", comenta.
Luego cuenta "supimos que el mandatario y la primera dama estaban secuestrados en territorio estadounidense, que golpe, que ultraje", dijo con gran emisión pero de rabia e indignación.

La comunicación con los galenos del terruño en tierras venezolanas no se detuvo en ningún momento, Arnaldo Yordy Clemente, director general de Salud Pública en Vertientes, sostuvo el intercambio en todo momento.
Una jornada después el audio de José Miguel fue de mayor tristeza, ya se sabía más detalles del enfrentamiento militar en La Carlota y durante el ultraje hacia el presidente Maduro.
"Al otro día estábamos mucho más tristes por los 32 cubanos que cayeron en combate y en defensa de su misión y fieles a los principios revolucionarios", dijo José Miguel.
Los audios del doctor fueron más tranquilos tras el paso de los días, ya para el 5 de enero se restableció su jornada laboral y todo regresó a la normalidad pero siempre con precaución y responsabilidad ante los protocolos y medidas dispuestas por las autoridades, cubanas y locales.
"Mis compañeros en todo momento sostuvieron que terminarían la misión", aseguró como quien habla desde lo más hondo del alma y con ese orgullo que distingue al cubano, "nadie va a rendirse, nosotros estamos firmes", concluyó. (Texto: Frank Fernández García/Radio Vertientes) (Fotos: tomadas del perfil de Facebook)