logo Imagen no disponible

Radio Cadena Agramonte emisiora de Camagüey

Biomodulina T, secuelas inflamatorias, chinkungunya, BioCen

Estudio de intervención con inmunomodulador cubano contra arbovirus


La Habana, 7 ene.- Un estudio de intervención diseñado a evaluar, bajo condiciones reales, la capacidad del fármaco cubano Biomodulina T para prevenir contagios graves, y mitigar las secuelas inflamatorias provocadas por el virus de chinkungunya se lleva adelante hoy en esta capital.

Desarrollado por el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) y en el mercado hace ya 20 años, la Biomodulina T es un inmunomodulador de producción nacional, cuyo propósito es fortalecer las defensas naturales del organismo en este escenario epidémico.

El adulto mayor se caracteriza por un proceso que se llama inmunosenescencia, o sea, el envejecimiento del sistema inmune.

Este fenómeno natural hace que las defensas sean menos efectivas para combatir infecciones y, a la vez, más propensas a reacciones inflamatorias desmedidas, dijo al diario Granma Alexis Labrada Rosado, director de Investigación y Desarrollo del BioCen.

El Chikungunya, precisamente, puede desencadenar una inflamación crónica y debilitante en las articulaciones. Por tanto, fortalecer y modular el sistema inmune en este grupo etario no es solo una opción, sino una necesidad de salud pública.

La Biomodulina T actúa como un potente regulador del sistema inmunológico. Su mecanismo clave es su capacidad para regenerar las células t, que son las células fundamentales del sistema inmune adaptativo, aquel que aprende y recuerda los patógenos.

Al estimular estas células, el fármaco no ataca al virus directamente, sino que prepara el sistema inmune para enfrentar una infección viral y, de esta forma, puede limitar el daño, describió.

La hipótesis científica es que, al estar mejor preparado, el organismo controla mejor la replicación viral (la viremia), lo que se traduce en una enfermedad más corta, menos severa y con menores secuelas a largo plazo.

En la intervención, a cargo del Inmunología, del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), participan cerca de 700 personas de entre 70 y 74 años, un rango de alta vulnerabilidad con el objetivo de evaluar el posible efecto terapéutico en personas que ya sufrieron el Chikungunya y arrastran secuelas.

Si los resultados son positivos, se abriría una nueva vía para aliviar el dolor y la limitación funcional que afectan la calidad de vida de miles de cubanos tras la infección, explicó la doctora Odalis María de la Guardia, especialista de segundo grado en Inmunología, del IHI.

Estamos haciendo un estudio de intervención, porque ya son medicamentos conocidos, porque es una enfermedad conocida y el objetivo inmediato es mejorar la calidad de vida y la salud del grupo poblacional seleccionado aprovechando las potencialidades de un fármaco seguro.

Paralelamente, se recogen datos científicos para comparar esquemas de administración y fortalecer la evidencia sobre su efectividad en este contexto específico.

Esta intervención no prueba un producto nuevo, explica, sino que se aplican, de manera organizada y monitorizada, tratamientos ya existentes y seguros, con un fin protector y terapéutico ante una necesidad epidemiológica concreta, a la vez que genera conocimiento para la toma de decisiones futuras. (Fuente: Prensa Latina)


En esta categoría

Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *