logo Imagen no disponible

Radio Cadena Agramonte emisiora de Camagüey

herrería, panorama cultural, viajes turísticos, La Habana, Cuba

Rejas habaneras, atractivo para viajes culturales a Cuba


La Habana, 10 feb.- La herrería forma parte del panorama cultural que atrae en cuanto a viajes turísticos, sobre todo hoy en el caso de La Habana, la capital de Cuba.

Se trata de un panorama perfecto para profesionales, pero también para quienes buscan obtener una bella fotografía que pase a engrosar los fondos del turismo familiar.

Para los guías, dicho panorama, el de las rejas habaneras, significa una mirada a las guardianas de hierro forjado entre la historia y el arte.

En el tejido urbano de La Habana, donde la piedra coralina dialoga con el yeso desconchado y la madera noble, existe un elemento silencioso y omnipresente que define la personalidad de la ciudad.

Para quienes guían los paseos significa las rejas de hierro forjado. Más que simples elementos de protección, estas obras de herrería son páginas abiertas de metal que narran siglos de historia.

Un engranaje como poderío económico colonial, evolución artística y la vida cotidiana de sus habitantes. Su historia se entrelaza inextricablemente con la de la propia Isla, desde la Colonia hasta la República.

La llegada de la herrería artística a Cuba está ligada al auge económico del siglo XVIII, particularmente al florecimiento de la industria azucarera.

La riqueza generada por el comercio, primero legal y luego en el periodo de Contrabando y Factorías, como lo definió el historiador Eusebio Leal Spengler (1942-2020).

Dicho panorama permitió una profunda transformación urbana. La Habana, convertida en la Llave del Golfo, necesitaba embellecerse y fortificar sus residencias.

Los herreros, muchos de ellos procedentes de España y formados en tradiciones europeas, comenzaron a forjar no solo herramientas, sino también el nuevo rostro de la ciudad.

En ciudades como Trinidad y Camagüey, este fenómeno también se manifestó, aunque con particularidades regionales en los diseños.

Durante la época colonial, las rejas cumplían una función dual: práctica y simbólica. Protegían las ventanas de las casonas de la aristocracia criolla y peninsular, pero también eran un claro indicador de estatus social. Los diseños del barroco cubano (siglo XVIII) son de una robustez majestuosa, con volutas, roleos y motivos vegetales de gran peso visual, como se aprecia en palacios como el de los Capitanes Generales.

Con el neoclasicismo (finales del XVIII y todo el XIX), la herrería se estiliza. Llegan las líneas rectas, los diseños geométricos, los motivos de inspiración grecorromana como palmetas y lanzas, y las famosas rejas de mediopunto coronando puertas y balcones.

En la actualidad, estas rejas son testigos mudos del paso del tiempo. Son la firma de los artesanos anónimos que, con martillo, yunque y fragua, dibujaron en el aire el carácter de una ciudad. Por lo que caminar y fotografiarlas es una práctica turística de un momento irrepetible. (Texto y fotos: PL)


En esta categoría

Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *