
EE.UU, 17 feb.- Cuando Donald Trump visitó Mount Vernon, la residencia de George Washington, en 2018, mostró poco interés por la propiedad y el primer presidente de Estados Unidos. Sin embargo, criticó a su predecesor: «Si hubiera sido inteligente, le habría puesto su nombre. Hay que poner tu nombre a las cosas, o nadie te recuerda».
Su obsesión insaciable por sobresalir es inaudita, y la diferencia clave con otros gobernantes estadounidenses está en que rebautiza las cosas con la aplicación de la fuerza, no mediante una acción ejecutiva, sino ejerciendo presión, negociando como un favor político. Los esfuerzos de Trump por glorificarse son un problema importante y creciente en esta hora.
La mayoría de los que han ocupado la Casa Blanca aspiran a la grandeza reconocida por generaciones futuras. Estas no cuentan para Trump, su desmesurada e irracional inmodestia lo lleva al autobombo, a hacer los cambios por sí solo, poniendo en escena su accionar de dominante viejo magnate inmobiliario.
En ningún momento de la historia se ha nombrado, sistemáticamente, algo en honor a un presidente que aún permanece en el cargo, y es inconcebible que acepte homenajes de hombres pertenecientes a su propia administración, como cuando le montaron un show al ponerle President Donald J. Trump Boulevard a un tramo de carretera de seis kilómetros, que va desde el aeropuerto a su casa en Mar-a-Lago, Florida.
En otro hecho ilegal –que puede ser reversible cuando deje su cargo– añadió su nombre al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington, fundado en 1971. Destituyó la junta y se sentó como nuevo presidente de la institución, lo que causó la cancelación de presentaciones de artistas, el rechazo por compañías y parte del público. Buscando aplacar las críticas, anunció que cerrará el lugar en julio de este año, para reabrirlo renovado en 2028.
Una encuesta de CNN, el mes pasado, indagó sobre los cambios del mandatario en instituciones culturales como el Centro Kennedy, y el 62 % de los estadounidenses respondió que «había ido demasiado lejos». El aspecto más grave y relevante de la encuesta es que, a la pregunta de: «¿se preocupa por usted?», un mínimo histórico del 33 % dijo que aplicaba al Presidente, pues el 77 % no estuvo de acuerdo.
Ha protagonizado hechos sin precedentes en la historia moderna del país, que incluyen hasta propuestas monetarias que llevan su nombre.
El mismo día de su segunda toma de posesión, el 20 de enero de 2025, firmó la Orden Ejecutiva 14 172 para llamarle, unilateralmente, Golfo de América al Golfo de México, y tuvo una derrota política, porque la gran mayoría de los estadounidenses cree que no debería poder hacer las cosas por sí solo.
Pero Trump quiere estampar su nombre en lo que pueda, como pueda, por la fuerza o el chantaje, para esperar a ver si, de alguna manera, lo recordarán. (Texto y Foto: Granma)