
Teherán, 20 feb.- El embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeed Iravani, advirtió que su país responderá con firmeza y proporcionalidad ante cualquier ataque militar, en ejercicio de su derecho a la legítima defensa, divulgaron hoy medios iraníes.
Todas las bases enemigas en la región serían consideradas objetivos legítimos, afirmó el diplomático persa en una misiva enviada al secretario general de la ONU, António Guterres, y a la presidencia del Consejo de Seguridad, en medio de amenazas estadounidenses y aumento de la presencia militar de Washington en la región.
En el mensaje, Iravani sostuvo que las reiteradas amenazas de uso de la fuerza por parte de Estados Unidos constituyen una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, y alertó que podrían arrastrar a la región hacia una nueva crisis y al caos.
El diplomático señaló que declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, “conllevan un riesgo real de ataque”, cuyas consecuencias serían “catastróficas” para la región y representarían una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales.
No obstante, el representante iraní reafirmó el compromiso de Teherán con los principios de la ONU y con una solución diplomática al diferendo.
Consideró que si Washington aborda las negociaciones en curso “con seriedad y honestidad”, y demuestra respeto por el derecho internacional, será posible alcanzar una solución “duradera y equilibrada”.
Irvani instó a los miembros del Consejo de Seguridad y al Secretario General a adoptar medidas para poner fin inmediato a las amenazas estadounidenses de uso ilícito de la fuerza.
En el documento, responsabilizó a Estados Unidos “plena y directamente de cualquier consecuencia imprevista e incontrolable” derivada de una eventual escalada.
La víspera, Trump declaró que el curso de acción respecto a Irán se definirá en un plazo de 10 días y advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo, “ocurrirán cosas malas”. Medios estadounidenses informaron que el ejército de ese país estaría preparado para un eventual ataque contra Irán, aunque aún no existiría una decisión final. En paralelo, Washington ha reforzado su despliegue militar en la región, pese a las negociaciones en curso con Teherán.
Estados Unidos exige la suspensión total del enriquecimiento de uranio y la salida del material enriquecido del territorio iraní, además de incluir en la agenda el programa de misiles y el respaldo de Teherán a grupos armados regionales.
Irán ha reiterado que solo negociará sobre su programa nuclear, rechaza discutir otros asuntos y condiciona cualquier entendimiento al levantamiento de las sanciones económicas occidentales.
Asimismo, sostiene que responderá a cualquier agresión, incluso si se trata de un ataque limitado. (Fuente: Prensa Latina)