
El 24 de febrero de 1895 se reinició en Cuba la Guerra Necesaria, organizada por José Martí para la definitiva independencia. La contienda, liderada por Antonio Maceo, Máximo Gómez y Martí, daba continuidad a la guerra iniciada el 10 de octubre de 1868, por liberar a la nación del yugo colonial español.
Sin cesar, el Apóstol se consagró a la Patria. Un momento fundamental en sus propósitos fue la fundación, el 10 de abril de 1892, del Partido Revolucionario Cubano, constituido, según él, “para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.
Antes, el 14 de marzo, había creado el periódico Patria, que se convirtió en vocero y organizador de la contienda.
La misión, estaba clara. Por eso, en el primer número, expuso: “Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico (…), a la hora del peligro, para velar por la libertad, a contribuir que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden”.
Juntar, unir a los buenos cubanos, a los viejos guerreros que ya se habían probado en el combate, y a los Pinos Nuevos dispuestos a dar la vida por la Patria, esa fue una misión que cumplió el Maestro.
De nuevo volverían a la carga Máximo Gómez, Antonio Maceo, Flor Crombet, José Maceo, Calixto García, Bartolomé Masó y Guillermón Moncada, entre otros patriotas guerreros.
A finales de ese propio año, el 8 de diciembre, Martí redactó y firmó en Nueva York, junto a los generales José María (Mayía) Rodríguez y Enrique Collazo, el Plan de Alzamiento. En dicho texto se precisaron los puntos para el inicio de las acciones a finales de ese mes.
El plan fue descubierto por una delación y las autoridades norteamericanas impidieron la salida de las expediciones previstas. Confiscaron las armas, municiones y naves que, desde el puerto de La Fernandina, en Florida, estaban listas para ser enviadas a Cuba. Sería esto conocido como el Fracaso de Fernandina.
Eso no lo detuvo, aunque dolió. Martí siguió concentrado en los planes de la lucha armada.
Así, el 29 de enero, él, en su condición de Delegado del Partido, y el general Mayía Rodríguez, a nombre del Generalísimo Máximo Gómez y Enrique Collazo, como representante de la Junta Revolucionaria de Cuba, firmaron la orden de alzamiento.
Según el doctor en Ciencias Históricas, Joel Cordoví Núñez, en el artículo El estallido del decoro: 24 de febrero de 1895, escribió: “un tabaquero de Cayo Hueso, Juan de Dios Barrios, sería el encargado de hacerle llegar a Juan Gualberto las nuevas instrucciones”.
A su vez, Juan Gualberto, las debía dirigir inmediatamente a “Guillermo Moncada, en Santiago de Cuba; a Salvador Cisneros, en Camagüey, y a Francisco Carrillos, en Remedios. Puestos de acuerdo en La Habana, Julio Sanguily, José María Aguirre, Antonio López Coloma, Pedro Betancourt y el delegado de Martí en la Isla, acordaron proponer a los jefes principales del resto de las provincias el 24 de febrero como fecha del levantamiento”.
Lamentablemente, no se logró lo planificado. Si bien la fecha quedó para la historia como El Grito de Baire, en más de 30 localidades de Santiago de Cuba y Guantánamo se registraron levantamientos. En Occidente y Las Villas, resultaron sorprendidos y capturados los principales líderes.
Los esfuerzos independentistas de los cubanos se reforzarían con la llegada al país de Antonio Maceo, Flor Crombet, José Maceo y otros patriotas, el primero de abril, por Duaba; en tanto, el 10 del propio mes, llegaban a las costas cubanas por Playitas de Cajobabo Martí y Gómez, junto a otros destacados luchadores.
En el campo de batalla los mambises escribieron hermosas historias de valor y sacrificio por la independencia de la Patria. La victoria fue arrebatada con la intervención yanqui, en lo que se denominó la Guerra hispano-cubano-norteamericana.
Aunque el empeño por lograr la definitiva independencia de Cuba quedó una vez más postergado, por sus enseñanzas, el 24 de febrero quedó como fecha imprescindible en la historia del país y puso de relieve el alma guerrera de hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por la libertad de la nación. (ACN) (Foto: Tomada de Internet)