
La Habana, 1ro mar.- Como un privilegio consideró Jorge Fornet, director de la Academia Cubana de la Lengua, ACuL, el ingreso del doctor Rafael Acosta de Arriba, a las filas de la ya centenaria institución.
En acto celebrado este viernes en el teatro Hart de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, BNCJM, centro en el cual el destacado investigador dirige la Revista de la BNCJM, Acosta de Arriba recibió la medalla que lo acredita como miembro de la ACuL, en la que desde hoy ocupa la silla F, la cual correspondió al historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler.
Escribir vidas, la quimera que no cesa. Análisis del género biográfico en Cuba es el título del discurso de ingreso de Acosta de Arriba a la ACuL, el cual dedicó a la memoria de Araceli García Carranza, Eusebio Leal y Pablo Pacheco.
Director de prestigiosas revistas culturales; docente en diversas universidades nacionales y extranjeras; autor de una treintena de libros; merecedor de importantes reconocimientos, tales como el Premio Nacional de Investigación Cultural y la Orden Carlos J Finlay; Miembro de Número en la Academia de la Historia de Cuba y de la Academia de Ciencias de Cuba como Miembro Titular, Acosta de Arriba, antes de entrar en materia, agradeció la propuesta y final decisión de la ACuL respecto a su incorporación, dado «el respeto que siempre he sentido por esta entidad y por sus integrantes», refirió, y dijo sentirse «honrado con vuestra elección y trataré de estar a la altura».
«Ocupar el escaño de la Letra F es también un serio compromiso. Eusebio Leal, su anterior dueño, fue un entrañable amigo, muy vinculado a mis estudios historiográficos y, en particular, a mis investigaciones sobre la vida y obra de Carlos Manuel de Céspedes, figura esencial de nuestra historia que nos acercó a ambos de manera particular», expresó; a la par que entendió no debía dejar de referirse a dos cuestiones que consideró elementales: «Una, es que hoy es 27 de febrero, fecha de la brava caída de Céspedes, hace 152 años, figura que será mencionada en este texto por varias razones» y lo segundo, la significación extraordinaria que para él tiene la BNCJM, razón por la que solicitó fuera en ese recinto que se celebrara la ceremonia.
Dos de los cuatro epígrafes que conforman el discurso fueron los compartidos con el público en la ocasión. En lo abordado, el investigador desarrolló una reflexión en torno al género biográfico en general y en la literatura cubana en particular. Tras ofrecer una disertación exquisita, el reconocido ensayista resumió «algunas certidumbres».
Entre ellas, acotó que: «La biografía ha servido para destilar filias y fobias de los autores hacia sus sujetos de estudio, con lo que se ha desperdiciado tiempo y talento. La literatura en tanto que literatura tiene que modelar a sus personajes, cincelarlos, llegar a tocar sus dramas personales y sus ideas más íntimas y contextualizarlos, si no se logra esto cualquier biografía parece condenada al fracaso».
Consideró, además, haber puesto «sobre el tapete, o eso creo, que el género biográfico en nuestra literatura está aún en una situación de crecimiento, por no decir algo más radical críticamente. Faltan obras mayores que vertebren su legitimidad, aunque en compensación, existe, fuera de dudas, un archipiélago de libros publicados que van armando gradualmente el continuun de la tradición».
El discurso de recepción a Acosta de Arriba –también avalado como palabras de elogio– estuvo a cargo de Arturo Arango. Titulado Avidez y pasión, en él el académico reseñó: «Regreso a esas dos palabras que me parecen esenciales para comprender la obra que reconocemos hoy: avidez y pasión. Solo con ellas es posible entender un recorrido que incluye a Carlos Manuel de Céspedes, a Octavio Paz, a Max Aub y a Celia Cruz, entre muchos otros».
Por otra parte, Arango citó, por estar plenamente de acuerdo con ellas, las palabras de Norberto Codina, amigo de Acosta de Arriba, quien lo considera un intelectual que «prioriza la dinámica de los procesos culturales, o socioculturales, sin perder de vista las pequeñas historias e influencias que los conforman».
En nombre de sus integrantes, Arango dio la bienvenida al destacado intelectual «a esta Academia Cubana de la Lengua a la que, sin dudas, tanto aportarás en los meses y los años por venir». (Texto y Foto: Granma)